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El Sector

UNESID

El sector siderúrgico es intensivo en capital. No solo requiere grandes inversiones para poner en marcha una nueva instalación sino que además necesita una cifra anual muy importante para su mantenimiento. Según datos del INE, el sector de siderurgia y primera transformación dedicó 293 millones de euros en 2011 a maquinaria y equipo. Esto supone dedicar en ese año un 12,8% del valor añadido a la inversión.


Esta característica condiciona la economía del sector, puesto que los plazos de decisión, ejecución y recuperación de la inversión son muy largos y generan ciclos muy acusados. Por ejemplo, hasta mediados de la década pasada la demanda de acero predominó en el mundo sobre la oferta, con un gran crecimiento en países emergentes y en especial en China e India. Las inversiones llevadas a cabo atraídas por ese crecimiento han llevado al sector desde el inicio de la crisis a una fase distinta del ciclo.


Un sector que maneja magnitudes tan grandes tanto en volumen de inversión como en periodo de recuperación de la misma necesita un marco estable y atractivo para poder llevar a cabo sus proyectos, tanto desde el punto de vista normativo como de costes energéticos, laborales o logísticos


Sin ello no es posible producir más de 14 millones de toneladas al año, dando empleo a 60.000 personas y reciclando 11 millones de toneladas de chatarra